Más Vale Tarde que Nunca
Oct 20th, 2009 | By admin | Category: Incubación de Negocios, TendenciasLa volatilidad económica, las ganas de ser su propio jefe y el sueño de dejar un legado son algunas de las razones que
están elevando la edad inicial para comenzar un emprendimiento… Si, cada vez son mas los negocios creados por gente senior. Por María José Marinovic y Carolina Samsing.
Ya sea para mejorar ingresos, para tener libertad de decisión o simplemente porque se quiere cumplir un sueño, los emprendedores senior tienen algo en común: las ganas de tomar la iniciativa y crear algo propio. Un impulso tan potente que, incluso, les permite sobreponerse al miedo al fracaso y a perder dinero o reputación.
Hablamos de una nueva casta de hombres y mujeres que los especialistas están identificando. Personas para las cuales emprender a una edad más avanzada más que una amenaza es la oportunidad de embarcarse en un proyecto cuando ya se tiene experiencia laboral y know how para aplicar de lleno a sus propias iniciativas y así hacer realidad el empresario que se lleva dentro.
Es más, la psicóloga laboral Paulina Sandoval asegura que los emprendedores senior tienen otras particularidades, como ser personas atentas al entorno y capaces de detectar nuevas necesidades u oportunidades de negocio. “Son muy inquietos y autónomos, adaptables y flexibles a contextos cambiantes”, afirma.
Y si bien se tiende a asociar el término emprendedor a gente joven y el de empresario a personas mayores, Raúl Rivera, presidente del Foro Innovación, dice que en Chile “la realidad es que la mayoría de los empresarios que armaron sus empresas fueron emprendedores mayorcitos. De hecho, se podría decir que la división entre emprendedor y empresario es totalmente artificial”.
Así las cosas, es obvio que la experiencia laboral trae beneficios. A una edad mayor el emprendedor se siente suficientemente preparado y con experiencia como para crear algo propio.
Obligados a aprender… y a emprender
Aunque son muchos los que “eligieron” convertirse en emprendedores después de los 50, también hay quienes llegaron a ello por obligación más que por opción. Estos son los emprendedores forzados, pues los factores económicos, la crisis y un mercado laboral predispuesto a contratar a personas más jóvenes los han empujado a buscar alternativas.
Para Hugo Carvacho, director del programa de reinserción laboral de la Fundación de Ingenieros UC (Fiuc), el principal problema en la reinserción laboral de los mayores de 50 es que la realidad profesional que ellos han vivido es muy distinta a la de hoy. “Deben aprender a ser más flexibles y utilizar redes de contactos en la búsqueda de opciones laborales, algo que quizás es más natural para los profesionales jóvenes”, diagnostica el ingeniero.
Como sea que se llegue a la encrucijada y finalmente se decida emprender, lo primero que hay que tener claro es que tener una idea no es suficiente. Empezar el negocio es lo difícil. Muchas veces, las 24 horas del día no son suficientes para llevar a cabo todas las tareas necesarias; siempre teniendo claro, por cierto, cuál es el producto o el servicio que se quieren ofrecer.
Dicho esto, los expertos concuerdan en que así como existen los más diversos rubros para emprender, también hay distintos tipos de emprendedores. Los más comunes son dos: aquellos con un alto poder de inversión pero sin un conocimiento definido y aquellos con un alto conocimiento específico pero sin experiencia en negocios.
Los primeros son personas que conocen el mercado, que tienen un plan de negocios definido y que saben qué necesitan y cuánto les costará. Lo que buscan son posibilidades de inversión o cómo desarrollar un plan de negocio. Al no tener conocimientos técnicos piden asesorías o buscan socios experimentados.
Los segundos tienen un nivel de conocimiento superior, pero les falta un gran camino por recorrer. Alfonso Cruz, director del diplomado de Gestión de la Innovación y la Tecnología de la Universidad Alberto Hurtado, cuenta que suelen provenir de carreras científicas o técnicas y que, durante sus años de trabajo o investigación, detectaron alguna necesidad o desarrollaron algún producto o servicio novedoso, pero que no saben cómo sacarle partido. “No basta con tener una buena idea, sino que hay que empezar a sistematizarla y para esto se necesita una estrategia, un plan”, previene el académico.
Ahora, si bien emprender a los 60 años no es lo mismo que hacerlo a los 20, el emprendimiento senior tiene grandes ventajas. En primer lugar, como señala Andrés Ibáñez, director de Emprende UC, están la madurez y la experiencia que dan los años de trabajo y que permiten enfrentar lo negocios y tomar riesgos de una manera distinta. A esto se puede sumar, además, la red de contactos adquirida. “Una persona con experiencia conoce la industria, los clientes, los proveedores, por eso ve que tiene la capacidad para montar su propio negocio”, explica Ibáñez.
Con todo, se hace ver que no se trata sólo de la experiencia acumulada, como lo prueban los emprendimientos que no son en el mismo rubro en que se ha trabajado toda la vida.
Incubando proyectos
Siguiendo esta tendencia, muchas universidades, centros de investigación y empresas han desarrollado incubadoras de proyectos para responder a las necesidades de innovación de los profesionales. El foco son emprendedores que buscan un apoyo técnico, asesorías de conocimiento o incluso una red de contactos.
La Universidad Alberto Hurtado se sumó a esta tendencia, pero con una pequeña distinción: hacer una incubadora para emprendedores senior con alto dominio en sus áreas de desarrollo. Pensada para aquellos negocios intensivos en conocimientos y que están liderados por emprendedores y profesionales de trayectoria, la idea es brindar apoyo a empresarios y profesionales experimentados.
Antonio Manterola, uno de los académicos involucrados en este proyecto, cuenta que esta iniciativa nació una vez que se dieron cuenta de que el promedio de edad de los alumnos de postgrado bordeaba los 45 años. “Los proyectos que ellos desarrollaban dentro los programas nos mostraron el gran potencial que tienen las ideas de este tipo de ejecutivos y profesionales. Pensamos que nuestra red nacional e internacional de tutores senior con gran experiencia en negocios proporcionarán un matching adecuado para acompañar a estos emprendedores de alto vuelo”, supone el académico.
Gracias a iniciativas como esta, la renovada generación post 50 ya está dando de qué hablar y liderando los índices de innovación y creación de empresas a nivel mundial. ¿Quién dijo que emprender era sólo cosa de jóvenes?
La guinda de la torta
Hacía años que a Per Bro le daba vueltas la idea. Hasta que finalmente, en 2006, se atrevió a concretarla. Tenía 55 años y un trabajo estable como profesor de Ingeniería en la Universidad de Talca, por lo que la decisión no fue fácil. Sin embargo, hoy no se arrepiente. “Ese momento representó un cambio. De tomar la iniciativa, de generar mi propio ambiente y expresar mis propias ideas”, señala.
Per identificó un problema y decidió resolverlo. Se dio cuenta del importante daño que sufrían las cerezas de exportación al ser seleccionadas luego de la cosecha. Hacía falta idear un sistema que permitiera su mejor conservación, considerando que el traslado de esta fruta hacia mercados como Asia puede tardar cerca de 40 días en barco.
El sabía que podía mejorarlo. Por eso, en 2008, gracias al aporte de un capital semilla de Innova Chile, fundó Agvision S.A. La empresa opera en Curicó y se enfoca al desarrollo tecnológico para resolver problemas en el procesamiento postcosecha de frutas de exportación.
Claro que esta no era la primera vez que Per emprendía. En los 90 había creado un equipo para pronosticar infecciones de hongos en los cultivos, pero no tuvo éxito. “Fracasamos comercialmente por no dominar todos los aspectos del negocio”, confiesa. Sin embargo, esta vez está más confiado y contento con su segunda oportunidad.
Doble giro vital
Andrés Mac Lean sabe lo que es emprender y tomar riesgos en un área distinta a la de su especialidad. En 2003, mientras buscaba alternativas para invertir, se enamoró de un lugar y decidió entrar a un rubro completamente nuevo para él: la hotelería. Pronto cumplirá los 50 años y hace dos inauguró su hotel Alto Atacama, al que está dedicado cien por ciento.
Si bien tuvo la suerte de contar con dos socios, Jeannette y Christoph Schiess, ligados hace años al mundo hotelero, Andrés cuenta que como llevaba 14 años trabajando en el rubro eléctrico, para él este proyecto significaba partir desde cero, lo que lo ha obligado a un constante aprendizaje.
“De todas maneras la experiencia ayuda, lo cual no significa que uno lo sepa todo. Las experiencias son específicas y se producen en un contexto dado, pero algunas veces se pueden aplicar… Y en las que no, bueno… ahí no queda otra que aprender”, reconoce.
Insumo emprendedor
Patricia Anguita también luce una historia de emprendimiento. Tenía 43 años y estaba realizando un diplomado de Gestión de Innovación y Tecnología en la Universidad Alberto Hurtado. Ahí se concretó la posibilidad de crear Ecoinsumos, un proyecto que tenía guardado en su cabeza hacía años, pero que había postergado por distintas razones.
La empresa, a la que hoy dedica todo su tiempo, se focaliza en la producción de materias primas para uso industrial a partir de descartes agrícolas amigables con el medio ambiente.
Patricia no comenzó sola. Desarrolló su idea amparada por la Universidad Alberto Hurtado y su proyecto Incubadora, apoyo que para ella ha sido fundamental. “La Universidad y la facultad de Economía y Negocios han sido claves en hacer que una idea se transforme en un proyecto de negocio. A través de ellos adquirí muchas de las herramientas necesarias”, afirma.
Hoy, Ecoinsumos se encuentra en proceso de formalización legal, mientras realizan pruebas con los distintos materiales. Patricia asegura estar tranquila y confiada. “Esta nueva etapa llega en un momento adecuado. Ahora me siento más preparada para enfrentar este desafío, cuento con herramientas y experiencia para asumir esta construcción de negocio. El riesgo siempre está presente, pero ha llegado el momento de tomar las oportunidades que se presentan”, asevera
Fuente: Revista Capital