Innovación en la Pyme: ¿tiene sentido?
Nov 22nd, 2009 | By admin | Category: Columnas de Opinión
Por Antonio Manterola * - Hablar de innovación está de moda en Chile. Pero ¿cómo pasamos de los dichos a los hechos? Y la innovación, ¿es rentable y hace sentido para una Pyme, o está reservada sólo para los grandes consorcios y empresas?
Concordemos primero en que muchas de las más de 130 mil Pyme chilenas compiten en base a su flexibilidad para ofrecer soluciones creativas y servicios a la medida, trabajando a veces con altos niveles de riesgo. Ello es consecuencia, por una parte, de las demandas de los clientes, y por otra parte, de la pasión, empuje y afán de supervivencia de estos empresarios.
Sí usted tiene una Pyme, lo más probable es que ya esté innovando… En efecto, los componentes de la innovación son las ideas (en las cuales en Chile somos muy fructíferos) y su implementación en los procesos de la empresa (lo que nos cuesta un poco más), o bien, su despliegue en el mercado a través de nuevos productos y servicios.
La innovación está muy relacionada con la realización de cambios en la organización, guiados por el aprendizaje diario. Para que ello ocurra, es esencial disponer regularmente de tiempo para analizar cómo estamos funcionando, en qué áreas debemos mejorar y qué medidas concretas tomaremos. No basta con correr mucho, tenemos que saber para dónde ir. Una recomendación práctica es reservar un par de horas a la semana para revisar los avances logrados.
Hay que evaluar los resultados y planificar los próximos pasos, dejándolos formulados por escrito. La idea es evitar “escribir con la mano y borrar con el codo”, lo que fácilmente puede ocurrirle a las personas que gestionan sus propias empresas.
Debemos registrar cuál será el cambio que haremos, qué esperamos que ocurra y cuándo y cómo vamos a medir si ello efectivamente ocurrió. Se trata del clásico ciclo de aprendizaje (Observar, Planificar, Actuar, Medir y Corregir), aplicado a los distintos componentes de la cadena de valor de la compañía.
Así, puede haber innovaciones en los productos y servicios (nuevos o mejores productos), en los procesos (mayor productividad y eficiencia, menores costos, etc.), y en la forma de organizarse y de hacer la comercialización (formas de llegar a los clientes, canales de distribución, ventas por Internet, etc.).
No es obligatorio que los cambios produzcan una innovación radical, que generen una nueva industria, que revolucionen la tecnología o que sean una novedad para el mundo. Las innovaciones circunscritas al país, a un sector industrial o a la propia empresa también aportan un gran valor a la economía.
La razón fundamental para innovar y para incorporar nuevas tecnologías a una compañía es que ésta se haga más competitiva en el mercado, produciendo a la corta o a la larga un impacto positivo en su última línea. Naturalmente, hablamos aquí de las utilidades legítimas, que consideran el cumplimiento de las normativas legales y ambientales vigentes y la satisfacción de las necesidades y expectativas de nuestra comunidad.
En resumen, aprender a innovar es aprender a observar, planificar e introducir en forma inteligente y sistematizada cambios, aunque sean menores, para mejorar mi empresa y mis productos, servicios y procesos. Si llevamos esto a la práctica, habremos dado un gran paso para aterrizar las teorías, conceptos, políticas públicas y discursos sobre innovación.
Manuel Antonio Manterola B* es consultor y miembro del Consejo Editorial de diariopyme.com. Es Socio Principal de Koncept Ltda, empresa de consultoría de Negocios en Innovación y Tecnología, y es profesor del Diplomado de Gestión en la Innovación y la Tecnología, Universidad Alberto Hurtado.
Fuente: www.diariopyme.com